Repasar los contenidos más importantes de la unidad.
FICHA DE EVALUACIÓN
Desarrollar la comprensión lectora.
Profundizar en el concepto de solidaridad
TRABAJO CON LAS EMOCIONES
Competencia social
Los protagonistas del cuento son un buen ejemplo para explicar el comportamiento prosocial y la cooperación, habilidades necesarias para desarrollar la educación emocional.
Todos son capaces de realizar acciones en favor de otros, sin que estos lo hayan solicitado, y todos lo hacen desde sus posibilidades. Mosquitejo era un mosquito diminuto que no tenía ni la capacidad de transportar de Hipopotamina, ni la capacidad de protección de Cocodrilejo, pero sí poseía
la virtud de dialogar y escuchar a los demás, habilidades sociales básicas necesarias para acceder a las personas.
Nadie es capaz de poder ayudar en todo a todos, sino que nos necesitamos mutuamente para que cada uno, dentro de sus posibilidades, contribuya al bienestar de los demás.
TRABAJO CON LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES
Inteligencia intrapersonal
Este tipo de inteligencia permite comprenderse mejor y trabajar con uno mismo. Mosquitejo, a pesar de la incredulidad de los animales del pantano, es capaz de hacer un examen de introspección; evalúa sus habilidades, analiza sus desventajas personales y es capaz de planificar una acción de ayuda similar a la de los otros animales que multiplican su tamaño.
La forma de actuar de este diminuto mosquito puede servirnos como ejemplo para que los alumnos aprendan a mejorar su autoestima, alcancen una imagen ajustada y positiva de sí mismos, y sepan fijarse metas alcanzables
que les ayuden a ser más felices.
Inteligencia interpersonal
La capacidad de ayudar a los demás está ligada a esta inteligencia.
Los protagonistas de la historia ponen sus habilidades al servicio de los demás. El hipopótamo utiliza su fuerza para transportar a los animales heridos hasta el lago para beber, el cocodrilo aprovecha su sagacidad y rapidez para salvar a algunos animales de morir ahogados en el río, y el mosquito emplea su capacidad de multiplicarse para convocar a muchos animales y mantener limpio el pantano.
En definitiva, todos se preocupan por hacer el bien y solucionar los problemas de los demás.
Descubrir la coherencia que hay entre el mensaje y la vida de Jesús.
Conocer la forma de actuar de Jesús con los necesitados.
Aprender lo que significa ser misionero a través del ejemplo de san Damián de Molokai.
TRABAJO CON LAS EMOCIONES
Expresión emocional. Habilidades para la vida y el bienestar
Con su ejemplo, Jesús nos enseña a ser coherentes en nuestra vida. Desde pequeños debemos insistir a los alumnos en la necesidad de adoptar comportamientos adecuados y responsables, en la medida de sus posibilidades.
Si decimos una cosa y hacemos lo contrario, nadie se fiará de nosotros y, además, no seremos felices. Conviene mostrarles ejemplos de cómo las palabras deben ir en consonancia con las acciones, para que merezcamos la confianza de los demás.
En este sentido, el profesor puede comentar con los alumnos situaciones en las que ellos actúan de forma coherente: si se comprometen a realizar las labores y las cumplen, si colaboran con sus padres en las pequeñas tareas encomendadas, si son obedientes, si cumplen las promesas que
Reconocer a través de la escena de la multiplicación de los panes y los peces los sentimientos de Jesús y sus discípulos ante la necesidad de la gente.
Reflexionar sobre la sensibilidad que Jesús y sus discípulos muestran ante las personas que se reúnen para pedirle ayuda.
“La multiplicación de los panes y de los peces fue una
clara revelación de que él era el Mesías, hasta el punto
de que inmediatamente después la multitud quiso llevar
en triunfo a Jesús y proclamarlo rey de Israel. Pero
esta no era la voluntad de Jesús, quien precisamente
con ese largo discurso frena los entusiasmos y provoca
muchos desacuerdos. De hecho, explicando la imagen
del pan, afirma que ha sido enviado para ofrecer su
propia vida, y que los que quieran seguirlo deben unirse
a él de modo personal y profundo, participando en
su sacrificio de amor. Por eso Jesús instituirá en la última
Cena el sacramento de la Eucaristía: para que sus
discípulos puedan tener en sí mismos su caridad –esto
es decisivo– y, como un único cuerpo unido a él, prolongar
en el mundo su misterio de salvación.”
Benedicto XVI, Ángelus, domingo 19 de agosto de 2012
TRABAJO CON LAS EMOCIONES
Conciencia emocional y empatía
El texto del evangelio, en especial el versículo “…Jesús, al verles cansados y hambrientos, sintió compasión…” es un buen ejemplo para que los alumnos aprendan a reconocer las emociones de los demás. Jesús está atento a las necesidades de la gente que se reúne en torno a él para escuchar su mensaje, se da cuenta de que se sienten cansados, porque han recorrido un largo camino para verle y, además, tienen hambre.
Conviene practicar con los alumnos para que sean capaces de percibir las emociones de los demás y puedan implicarse de manera empática, como lo hizo Jesús, en sus vivencias emocionales.
Hacer hincapié en que, a veces, las personas que tenemos a nuestro alrededor no son capaces de contarnos lo que les preocupa o no saben cómo hacerlo; entonces, debemos observar la expresión de su cara y sus gestos para tratar de comprender su estado de ánimo y ofrecerles nuestra ayuda
Queremos que los alumnos reflexionen en torno al tema de la solidaridad y sean capaces de detectar las necesidades de los demás y les ofrezcan su ayuda. Pretendemos que valoren la solidaridad no solo en circunstancias de catástrofe, sino también en situaciones de su vida cotidiana en las que es necesario ser solidario.
TRABAJO CON LAS EMOCIONES
Conciencia emocional
La situación inicial que plantea la unidad es una oportunidad para profundizar en el tema de la empatía. Poco a poco los niños van siendo cada vez más conscientes de que hay formas de pensar diferentes a la suya. Podemos ir avanzando en el desarrollo de la empatía, haciéndoles comprender la situación de los demás, comparándola con experiencias emocionales propias en situaciones semejantes. Así, poco a poco, los alumnos serán capaces de ponerse en el lugar del otro, para poder sentir lo que sienten los demás, comprenderlos y acompañarlos tanto en su sufrimiento como en su alegría.
Procurar que los niños participen en campañas de recogida de alimentos, ropa, material escolar… para poder ayudar en una situación extrema. Este es un buen ejercicio de solidaridad, porque permite a los niños conocer la situación de los que sufren y, de alguna manera, sentirse más cerca de ellos.
Antes de definir el término es necesario establecer su origen. Este concepto proviene del término del latín soliditas que hacía referencia a una realidad homogénea, entera y unida donde los elementos que conformaban ese todo eran de igual naturaleza.
De este modo, el concepto de solidaridad describe la adhesión de modo circunstancial a una causa o a proyectos de terceros. El término se utiliza en forma habitual para denominar una acción de perfil dadivoso o bienintencionado. De todas maneras, su raíz etimológica hace referencia a un comportamiento in-solidum, es decir, que se enlazan los destinos de dos o más personas. Por lo tanto, ser una persona solidaria no se limita al ofrecimiento de ayuda, sino que implica un compromiso con aquel al que se intenta ayudar.
El sentido más básico de la solidaridad supone que se desarrolla sin distinción, límites o condicionamientos de sexo, raza, nacionalidad, religión ni de afiliación política. La única finalidad de la solidaridad puede apuntar al ser humano en estado de necesidad. De todas formas, el uso del término ha quedado desvirtuado ante el abuso del discurso político y el denominado marketing solidario.
La verdadera solidaridad es ayudar a alguien sin recibir nada a cambio y sin que nadie se entere. Ser solidario es, en su esencia, ser desinteresado. La solidaridad se mueve sólo por la convicción de justicia e igualdad.
SOS es la denominación de una conocida señal de socorro que se utiliza a nivel mundial y que permite solicitar ayuda a través de algún tipo de señal. Dicha señal comenzó a emplearse en el siglo XX mediante el código Morse, donde se transmite como una seguidilla de tres pulsos cortos, tres pulsos extensos y tres pulsos nuevamente cortos.
La expresión suele asociarse a frases en inglés como “Save Our Souls” (que se traduce como “Salven Nuestras Almas”) o “Save Or Succumb” (“Sálvennos O Morimos”). Esto se debe a que, cuando alguien emite un SOS, necesita asistencia de manera inmediata ya que se encuentra en peligro.
Si una embarcación enfrenta un problema que pone en riesgo su subsistencia, es probable que su capitán se encuentre en necesidad de enviar un SOS. De este modo, cuando otro barco reciba la señal, acudirá a brindar ayuda y, en caso de ser necesario, a participar del salvamento de los tripulantes del navío en dificultades. Uno de los casos más famosos del uso del SOS fue el Titanic, que apeló a la señal tras chocar contra el iceberg que finalmente provocó su hundimiento.
Código Morse
El Código Morse es un medio de comunicación basado en la transmisión y recepción de mensajes empleando sonidos o rayos de luz y un alfabeto alfanumérico compuesto por puntos y rayas. Aunque este código surgió en el siglo 19, su empleo es perfectamente utilizable hoy en día cuando la existencia de condiciones atmosféricas adversas no permiten el empleo de otros medios más desarrollados como, por ejemplo, la transmisión de la voz.
Aún cuando en una transmisión inalámbrica por radiofrecuencia realizada solamente con código Morse aparezcan interferencias producidas por tormentas eléctricas, los sonidos de los puntos y las rayas serán siempre reconocibles para el oído humano aunque se escuchen mezclados con el ruido que produce en esos casos la estática atmosférica.
En sus inicios para transmitir y recibir mensajes en Código Morse se empleaba un primitivo aparato inventado en 1844 por Samuel Morse, creador a su vez del propio código que lleva su nombre. Ese aparato constaba de una llave telegráfica de transmisión, que hacía las veces de interruptor de la corriente eléctrica y un electroimán como receptor de los puntos y las rayas..
Cada vez que la llave se oprimía hacia abajo con los dedos índice y medio se establecía un contacto eléctrico que permitía transmitir los puntos rayas del código Morse. Los impulsos intermitentes que se producían al apretar la llave telegráfica se enviaban a un tendido eléctrico compuesto por dos alambres de cobre. Esos cables, soportados por postes de madera, se extendían muchas veces a cientos de kilómetros de distancia a partir del punto de origen de la transmisión hasta llegar al punto de recepción.
El primitivo receptor de ese sistema de telegrafía por donde se oía el sonido de los puntos y las rayas estaba formado por un electroimán con una bobina de alambre de cobre enrollada alrededor de un núcleo de hierro. Cuando la bobina recibía los impulsos de corriente eléctrica correspondientes a los puntos y las rayas, el núcleo de hierro se magnetizaba y atraía hacia sí una pieza móvil, también de hierro, que al golpearlo emitía un sonido seco peculiar. Ese sonido era semejante a un “tac” corto cuado se recibía un punto, o un “taaac” más largo si se recibía una raya. Por ejemplo, la letra “a” del código Morse, formada por un punto y una raya ( . – ), se oía aproximadamente así: “tac – taaac”.
Con el invento de Marconidel transmisor elemental de ondas de radio, a partir del año 1901 la transmisión de mensajes por telegrafía se comenzó a realizar también de forma inalámbrica, adaptándolo al mismo sistema inventado por Morse. Esa nueva forma de transmisión tenía la ventaja que no era necesario realizar tendidos de cables a largas distancias, por lo que muy pronto los barcos se adoptaron esa nueva tecnología para comunicarse entre sí y con tierra. El “telegrafista” pasó entonces a llamarse “radiotelegrafista”.
La posterior aparición de la válvula de vacío inventada por Fleming en 1904 y el desarrollo de la válvula triodo inventada por Lee de Forest tres años después, abrieron la posibilidad de generar ondas de radiofrecuencia por medios electrónicos. Ese avance tecnológico mejoró en gran medida la transmisión de mensajes en código Morse por vía inalámbrica, permitiendo su envío a cualquier confín del mundo.
Con la introducción en el mercado de los transmisores electrónicos por ondas de radiofrecuencia, el electroimán utilizado hasta entonces para recibir las señales del código Morse se sustituyó por un altoparlante o, en su defecto, un par de cascos (audífonos) y el sonido pasó a escucharse como“beeps” cortos o largos, según fuera un punto o una raya lo que se estuviera recibiendo. La llave telegráfica de Morse se sustituyó también por otra llamada "vibroplex bug", inventada en 1903 por Horace G. Martin que posibilitaba enviar los mensajes con mayor rapidez. El pulsador de esta nueva llave funcionaba de forma horizontal y se manipulaba haciendo presión hacia los lados utilizando el dedo índice y el pulgar.
Además de las transmisiones de mensajes que se realizan empleando sistemas eléctricos o electrónicos, el código Morse permite utilizar también otros medios más sencillos. Uno de ellos consiste en utilizar una fuente de luz intermitente, mientras que el otro se basa en producir sonidos empleando cualquier dispositivo que permita reproducir los puntos y las rayas. Un ejemplo del uso práctico de esos diversos métodos lo tenemos principalmente en los barcos, que en determinados casos pueden llegar a emplear cualesquiera de las posibilidades que se han mencionado.
Por ejemplo, para enviar mensajes empleando una fuente de luz los barcos se valen de una especie de reflector llamado “blinker”, dotado de una cortinilla que al abrirse deja pasar los rayos de luz y al cerrarse los interrumpe. Un rayo de luz corto se entiende como un punto, mientras uno más largo es una raya. A la derecha se puede ver un blinker transmitiendo un S.O.S. pidiendo auxilio. La formación de esas siglas en código Morse se realiza con tres puntos que corresponden a la letra (S), tres rayas a la letra (O) y tres puntos más (igualmente para la otra S) ( . . . – – – . . . )
En casos de emergencia los barcos suelen utilizar también el “tifón” (silbato accionado por un chorro de vapor o de aire), que llevan comúnmente fijado a su chimenea; gracias al fuerte y grave sonido que emiten los tifones, se pueden utilizar para propagar los sonidos de mensajes de auxilio en código Morse. Un sonido corto del tifón significa un punto, mientras que uno más largo significa una raya.
Para transmitir las letras del código, cada punto y cada raya se separa haciendo breves pausas. La velocidad de transmisión de las palabras que forman el texto de los mensajes depende en gran medida de la habilidad y experiencia práctica que tenga el telegrafista o el radiotelegrafista, tanto a la hora de transmitir como de recibir los mensajes.
Independientemente de la velocidad y destreza que se pueda llegar a adquirir empleando el código Morse, a la hora de transmitir un mensaje el tiempo de demora de una raya debe superar en tres veces el de un punto.
Cada letra o número del código se compone de uno o más puntos o rayas, o las combinaciones de ambos signos, separados entre sí por una pausa de tiempo equivalente al de la transmisión de un punto. Además, entre la transmisión de una letra y la siguiente, el tiempo de separación debe ser mayor que el necesario para transmitir una raya o tres puntos. El tiempo de separación entre una palabra y la otra debe ser equivalente al que se requiere para transmitir seis puntos.