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20 de febrero de 2016

U.D.5: JESÚS HACIA EL BIEN 1



Queremos que los alumnos reflexionen en torno al tema de la solidaridad y sean capaces de detectar las necesidades de los demás y les ofrezcan su ayuda. Pretendemos que valoren la solidaridad no solo en circunstancias de catástrofe, sino también en situaciones de su vida cotidiana en las que es necesario ser solidario.






TRABAJO CON LAS EMOCIONES

Conciencia emocional

La situación inicial que plantea la unidad es una oportunidad para profundizar en el tema de la empatía. Poco a poco los niños van siendo cada vez más conscientes de que hay formas de pensar diferentes a la suya. Podemos ir avanzando en el desarrollo de la empatía, haciéndoles comprender la situación de los demás, comparándola con experiencias emocionales propias en situaciones semejantes. Así, poco a poco, los alumnos serán capaces de ponerse en el lugar del otro, para poder sentir lo que sienten los demás, comprenderlos y acompañarlos tanto en su sufrimiento como en su alegría.

Procurar que los niños participen en campañas de recogida de alimentos, ropa, material escolar… para poder ayudar en una situación extrema. Este es un buen ejercicio de solidaridad, porque permite a los niños conocer la situación de los que sufren y, de alguna manera, sentirse más cerca de ellos.










Antes de definir el término es necesario establecer su origen. Este concepto proviene del término del latín soliditas que hacía referencia a una realidad homogénea, entera y unida donde los elementos que conformaban ese todo eran de igual naturaleza.

De este modo, el concepto de solidaridad describe la adhesión de modo circunstancial a una causa o a proyectos de terceros. El término se utiliza en forma habitual para denominar una acción de perfil dadivoso o bienintencionado. De todas maneras, su raíz etimológica hace referencia a un comportamiento in-solidum, es decir, que se enlazan los destinos de dos o más personas. Por lo tanto, ser una persona solidaria no se limita al ofrecimiento de ayuda, sino que implica un compromiso con aquel al que se intenta ayudar.

El sentido más básico de la solidaridad supone que se desarrolla sin distinción, límites o condicionamientos de sexo, raza, nacionalidad, religión ni de afiliación política. La única finalidad de la solidaridad puede apuntar al ser humano en estado de necesidad. De todas formas, el uso del término ha quedado desvirtuado ante el abuso del discurso político y el denominado marketing solidario.
La verdadera solidaridad es ayudar a alguien sin recibir nada a cambio y sin que nadie se entere. Ser solidario es, en su esencia, ser desinteresado. La solidaridad se mueve sólo por la convicción de justicia e igualdad.






SOS es la denominación de una conocida señal de socorro que se utiliza a nivel mundial y que permite solicitar ayuda a través de algún tipo de señal. Dicha señal comenzó a emplearse en el siglo XX mediante el código Morse, donde se transmite como una seguidilla de tres pulsos cortos, tres pulsos extensos y tres pulsos nuevamente cortos.

La expresión suele asociarse a frases en inglés como “Save Our Souls” (que se traduce como “Salven Nuestras Almas”) o “Save Or Succumb” (“Sálvennos O Morimos”). Esto se debe a que, cuando alguien emite un SOS, necesita asistencia de manera inmediata ya que se encuentra en peligro.

Si una embarcación enfrenta un problema que pone en riesgo su subsistencia, es probable que su capitán se encuentre en necesidad de enviar un SOS. De este modo, cuando otro barco reciba la señal, acudirá a brindar ayuda y, en caso de ser necesario, a participar del salvamento de los tripulantes del navío en dificultades. Uno de los casos más famosos del uso del SOS fue el Titanic, que apeló a la señal tras chocar contra el iceberg que finalmente provocó su hundimiento.

Código Morse 


El Código Morse es un medio de comunicación basado en la transmisión y recepción de mensajes empleando sonidos o rayos de luz y un alfabeto alfanumérico compuesto por puntos y rayas. Aunque este código surgió en el siglo 19, su empleo es perfectamente utilizable hoy en día cuando la existencia de condiciones atmosféricas adversas no permiten el empleo de otros medios más desarrollados como, por ejemplo, la transmisión de la voz.

Aún cuando en una transmisión inalámbrica por radiofrecuencia realizada solamente con código Morse aparezcan interferencias producidas por tormentas eléctricas, los sonidos de los puntos y las rayas serán siempre reconocibles para el oído humano aunque se escuchen mezclados con el ruido que produce en esos casos la estática atmosférica.

En sus inicios para transmitir y recibir mensajes en Código Morse se empleaba un primitivo aparato inventado en 1844 por Samuel Morse, creador a su vez del propio código que lleva su nombre. Ese aparato constaba de una llave telegráfica de transmisión, que hacía las veces de interruptor de la corriente eléctrica y un electroimán como receptor de los puntos y las rayas..

Cada vez que la llave se oprimía hacia abajo con los dedos índice y medio se establecía un contacto eléctrico que permitía transmitir los puntos rayas del código Morse. Los impulsos intermitentes que se producían al apretar la llave telegráfica se enviaban a un tendido eléctrico compuesto por dos alambres de cobre. Esos cables, soportados por postes de madera, se extendían muchas veces a cientos de kilómetros de distancia a partir del punto de origen de la transmisión hasta llegar al punto de recepción.

Vista superior de una llave telegráfica Morse
El primitivo receptor de ese  sistema de telegrafía por donde se oía el sonido de los puntos y las rayas estaba formado por un electroimán con una bobina de alambre de cobre enrollada alrededor de un núcleo de hierro. Cuando la bobina recibía los impulsos de corriente eléctrica correspondientes a los puntos y las rayas, el núcleo de hierro se magnetizaba y atraía hacia sí una pieza móvil, también de hierro, que al golpearlo emitía un sonido seco peculiar.  Ese sonido era semejante a un “tac” corto cuado se recibía un punto, o un “taaac” más largo si se recibía una raya. Por ejemplo, la letra “a” del código Morse, formada por un punto y una raya ( . – ), se oía aproximadamente así: “tac – taaac”.

Con el invento de Marconi del transmisor elemental de ondas de radio, a partir del año 1901 la transmisión de mensajes por telegrafía se comenzó a realizar también de forma inalámbrica, adaptándolo al mismo sistema inventado por Morse. Esa nueva forma de transmisión tenía la ventaja que no era necesario realizar tendidos de cables a largas distancias, por lo que muy pronto los barcos se adoptaron esa nueva tecnología para comunicarse entre sí y con tierra. El “telegrafista” pasó entonces a llamarse  “radiotelegrafista”.

La posterior aparición de la válvula de vacío inventada por Fleming en 1904 y el desarrollo de la válvula triodo inventada por Lee de Forest tres años después, abrieron la posibilidad de generar ondas de radiofrecuencia por medios electrónicos. Ese avance tecnológico mejoró en gran medida la transmisión de mensajes en código Morse por vía inalámbrica, permitiendo su envío a cualquier confín del mundo.

Con la introducción en el mercado de los transmisores electrónicos por ondas de radiofrecuencia, el electroimán utilizado hasta entonces para recibir las señales del código Morse se sustituyó por un altoparlante o, en su defecto, un par de cascos (audífonos) y el sonido pasó a escucharse como “beeps” cortos o largos, según fuera un punto o una raya lo que se estuviera recibiendo. La llave telegráfica de Morse se sustituyó también por otra llamada "vibroplex bug", inventada en 1903 por Horace G. Martin que posibilitaba enviar los mensajes con mayor rapidez. El pulsador de esta nueva llave funcionaba de forma horizontal y se manipulaba haciendo presión hacia los lados utilizando el dedo índice y el pulgar.

Además de las transmisiones de mensajes que se realizan empleando sistemas eléctricos o electrónicos, el código Morse permite utilizar también otros medios más sencillos. Uno de ellos consiste en utilizar una fuente de luz intermitente, mientras que el otro se basa en producir sonidos empleando cualquier dispositivo que permita reproducir los puntos y las rayas. Un ejemplo del uso práctico de esos diversos métodos lo tenemos principalmente en los barcos, que en determinados casos pueden llegar a emplear cualesquiera de las posibilidades que se han mencionado.


Por ejemplo, para enviar mensajes empleando una fuente de luz los barcos se valen de una especie de reflector llamado “blinker”, dotado de una cortinilla que al abrirse deja pasar los rayos de luz y al cerrarse los interrumpe. Un rayo de luz corto se entiende como un punto, mientras uno más largo es una raya. A la derecha se puede ver un blinker transmitiendo un S.O.S. pidiendo auxilio. La formación de esas siglas en código Morse se realiza con tres puntos que corresponden a la letra (S), tres rayas a la letra (O) y tres puntos más (igualmente para la otra S) ( . . . – – – . . . )


Blinker transmitiendo un S.O.S.
En casos de emergencia los barcos suelen utilizar también el “tifón” (silbato accionado por un chorro de vapor o de aire), que llevan comúnmente fijado a su chimenea; gracias al fuerte y grave sonido que emiten los tifones, se pueden utilizar para propagar los sonidos de mensajes de auxilio en código Morse. Un sonido corto del tifón significa un punto, mientras que uno más largo significa una raya.

Para transmitir las letras del código, cada punto y cada raya se separa haciendo breves pausas. La velocidad de transmisión de las palabras que forman el texto de los mensajes depende en gran medida de la habilidad y experiencia práctica que tenga el telegrafista o el radiotelegrafista, tanto a la hora de transmitir como de recibir los mensajes.

Independientemente de la velocidad y destreza que se pueda llegar a adquirir empleando el código Morse, a la hora de transmitir un mensaje el tiempo de demora de una raya debe superar en tres veces el de un punto.

Cada letra o número del código se compone de uno o más puntos o rayas, o las combinaciones de ambos signos, separados entre sí por una pausa de tiempo equivalente al de la transmisión de un punto. Además, entre la transmisión de una letra y la siguiente, el tiempo de separación debe ser mayor que el necesario para transmitir una raya o tres puntos. El tiempo de separación entre una palabra y la otra debe ser equivalente al que se requiere para transmitir seis puntos.




8 de enero de 2016

U.D.4: EL ENCUENTRO CON JESÚS 5

Disfrutar con la contemplación de una obra de arte.
Reconocer diferentes relatos bíblicos en obras de arte.
Profundizar en el sentido de Jesús como maestro de sus discípulos.





TRABAJO CON LAS EMOCIONES
Competencia social. Habilidades para la vida y el bienestar

Jesús era judío y los judíos no podían tener trato con los samaritanos.
De hecho, pensaban que los samaritanos eran personas impuras. Esta obra de arte refleja que las diferencias étnicas o sociales no son obstáculos para Jesús.
En ocasiones, las personas nos encontramos personas de diferentes culturas y etnias y este hecho provoca que el encuentro con ellas no sea tan enriquecedor como lo hubiera sido con personas de la misma etnia.

 «Jesús y la samaritana en el pozo», de Il Guercino: la escena de este bellísimo lienzo narra el pasaje del Evangelio de San Juan en el que, a las puertas de la ciudad de Samaria, Jesús se sienta en un pozo y entabla conversación con una mujer samaritana.


Reflexionar a partir de la lectura de varios textos bíblicos.
Desarrollar la competencia de sentido de iniciativa y espíritu emprendedor al poner en práctica acciones de agradecimiento hacia los demás. 







TRABAJO CON LAS EMOCIONES
Habilidades para la vida y el bienestar

Cuando nos relacionamos con los demás corremos el riesgo de atribuirles una cualidad que los defina. Por ejemplo, si Luisa a menudo habla bastante en clase y no atiende a la profesora, la llamamos “la charlatana”. Cuando habitualmente nos referimos a Luisa llamándola “la charlatana” la estamos etiquetando y dificultamos el encuentro con ella.
Hay otro tipo de etiquetas que producen marginación en las personas: ocurre cuando un estado o una cualidad de la persona se aplica a toda ella.
Pedir a los alumnos que reflexionen sobre la marginación que produce poner etiquetas. Explicar las consecuencias que tiene apodar por ejemplo a alguien el cobarde, el peludo o el sucio?



U.D.4: EL ENCUENTRO CON JESÚS 4

Repasar con la ayuda de un mapa conceptual y actividades los principales contenidos de la unidad.




Potenciar la competencia en comunicación lingüística mediante la lectura de un relato metafórico.
Entender la importancia de ser maestro para los demás al compartir las propias experiencias.






TRABAJO CON LAS EMOCIONES
Autonomía emocional. Competencia social

El encuentro con personas fascinantes provoca en nosotros emociones de admiración y deseos de imitación. Sin embargo, el entorno en el que se vive puede dificultar o hacer casi imposible que los deseos de parecerse a la persona admirada se hagan realidad. Pueden existir dificultades de muchos
tipos: económicas, culturales, laborales… que impidan poner en marcha la tarea de transformación. Sin embargo, nada hay imposible si existe la valentía suficiente para asumir riesgos y creer en que todo se puede alcanzar. 





U.D.4: EL ENCUENTRO CON JESÚS 3

Apreciar cómo el encuentro con Jesús, el verdadero maestro, transforma a las personas.
Reconocer los distintos medios en los que se produce el encuentro entre Jesús y sus discípulos.





TRABAJO CON LAS EMOCIONES
Conciencia emocional. Regulación emocional

El encuentro entre personas puede producir diferentes emociones dependiendo de las circunstancias que las rodeen.
Por ejemplo si hace mucho tiempo que no vemos a nuestros padres o familiares, el encuentro nos produce alegría, seguridad…
Sin embargo, si hemos hecho algo equivocado, el encuentro nos produce temor o incertidumbre… Igualmente, el encuentro con nuestro profesor puede producir alegría o recelo dependiendo de si hemos hecho o no los deberes. De
la misma forma que con nuestros profesores y familiares, las circunstancias que nos rodean condicionan el encuentro con Jesús.
Pedir a los alumnos que expliquen qué emociones podrían sentir las siguientes personas cuando se encuentran con Jesús:
– Un enfermo que lleva mucho tiempo en cama.
– Un estafador que engaña a sus clientes.
– Un famoso de gran éxito.
– Un trabajador a quien le encanta su trabajo.
– Una persona que no tiene casi nada para vivir.
– Pensar en uno mismo. Identificar seis situaciones distintas dentro de la propia vida y explicar qué emociones se sienten en cada caso, al encontrarse con Jesús.





http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1200/Gary%20Cooper