Las Bienaventuranzas son las enseñanzas de Jesús sobre el
verdadero camino a la felicidad, revelando los valores de Dios (pobreza de
espíritu, misericordia, búsqueda de justicia, paz, etc.), que invierten los del
mundo para colmar el anhelo humano de plenitud, invitando a vivir en la gracia
divina y a encontrar alegría incluso en la adversidad, prometiendo el Reino de
los Cielos como recompensa.
¿Qué
son las Bienaventuranzas?
El programa de Jesús:
Son las palabras que inician el Sermón de la Montaña, presentando el
"evangelio dentro del evangelio" sobre cómo ser verdaderamente feliz
según Dios.
Valores divinos:
Establecen una escala de valores opuesta a la del mundo (riqueza, poder),
enfocándose en la humildad, la compasión y la justicia.
Promesas de felicidad:
Jesús declara "felices" (bienaventurados) a quienes viven según estas
virtudes, prometiéndoles el Reino de los Cielos y una gran recompensa, incluso
en medio del sufrimiento.
Las
Bienaventuranzas clave
Bienaventurados los pobres de espíritu:
Los que reconocen su necesidad de Dios.
Bienaventurados los que lloran:
Los que sienten dolor por el mal y se compadecen.
Bienaventurados los mansos:
Los que no buscan dominar, sino servir.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed
de justicia: Los que desean ardientemente la justicia de
Dios.
Bienaventurados los misericordiosos:
Los que perdonan y muestran compasión.
Bienaventurados los limpios de corazón:
Los que buscan a Dios con sinceridad.
Bienaventurados los que buscan la paz: Los
que son agentes de reconciliación.
Bienaventurados los perseguidos por causa de
la justicia: Los que sufren por seguir a Cristo.
Un camino de vida
Invertir el mundo:
Las bienaventuranzas nos muestran que la verdadera felicidad no está en el
placer o el poder, sino en vivir la voluntad de Dios.
Felicidad en el compromiso:
Implica vivir cada día con el espíritu de estas enseñanzas, encontrando alegría
y paz en el servicio y el amor, incluso cuando hay tribulaciones.
Revelación sobre Dios y el ser humano:
Nos invitan a escuchar el clamor de nuestro propio corazón por la felicidad y a
encontrarla en la presencia de Dios.
Actividad:
"La Receta de la Felicidad de Jesús"
Esta dinámica es muy sencilla, rápida y solo requiere
papel y lápices.
1. El ingrediente secreto (5 minutos):
Pregunta a la clase: "¿Qué cosas os hacen
felices?". Anota algunas respuestas en la pizarra (jugar, comer, viajar).
Explica que Jesús en las Bienaventuranzas nos da una
felicidad diferente: una que no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos
y cómo tratamos a los demás.
2. Creando el "Menú de las Bienaventuranzas"
(15 minutos):
Entrega a cada alumno una hoja de papel (pueden dibujarla
como si fuera una carta de restaurante o una ficha de receta).
Pídeles que elijan una de las Bienaventuranzas y la "traduzcan"
al lenguaje de hoy. Por ejemplo:
“Bienaventurados los que trabajan por la paz” → Receta:
"Poner paz cuando dos amigos se pelean en el recreo".
“Bienaventurados los limpios de corazón” → Receta:
"Hacer las cosas con sinceridad, sin buscar solo que me feliciten".
“Bienaventurados los que tienen hambre de justicia” →
Receta: "Defender al compañero que se queda solo o al que molestan".
3. El Mural de los Cocineros de Dios (10 minutos):
Pega todas las "recetas" en un muro del aula.
Concluye explicando que Jesús no nos pide ser perfectos,
sino intentar usar estos "ingredientes" cada día para que el mundo
sea mejor.
4. Compromiso final:
Cada alumno escribe en una esquina de su cuaderno:
"Hoy seré feliz haciendo feliz a..." y pone el nombre de una persona
de su familia o clase.


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